
La envidia nos aleja de Dios y me desvía de su voluntad y abre la puerta de otros pecado como el orgullo, vanidad, crítica, enojo, integridad, falta de amor, tristeza, autocompasión entre otros.
Muchas veces pasa por nuestra mente esos pensamientos de sentir deseos de tener cosas que otros poseen porque nos comparamos y no precisamente porque lo necesitamos.
Me dicen hermano porque a mi amigo que no es creyente le va también, y yo le pregunto y como sabes tú? Muchas veces nos fijamos en lo superficial “el dinero” , “los bienes que poseen otros”, la felicidad de otros
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