
Aceptar con realismo los sufrimientos pero no conformarse. No trates de esquivar los sufrimientos, afróntalos porque te permitirá fortalecer la fe. Estos momentos te hacen humilde y vulnerable, si aceptas tu dolor aceptas ayuda y consuelo. Así como abundan los sufrimientos, a la par viene la felicidad, el Señor no permite cargas superiores a lo que podemos superar. Donde abunda el pecado sobreabunda la gracia.
Dice la palabra de Dios en 2da corintios 1,3-7:
“3 ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, Padre de los misericordias y Dios de toda consolación,
4 que nos consuela en toda






































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